Lisboa advierte que las ayudas públicas desiguales y la falta de reglas comunes amenazan la competencia y encarecen la energía en el mercado europeo.
Redacción Imparcial RD
Portugal alzó la voz en el debate energético europeo. En una entrevista exclusiva con Euronews, la ministra portuguesa de Energía y Medio Ambiente, Maria da Graça Carvalho, reclamó a la Comisión Europea un papel más firme para eliminar las distorsiones de precios en el mercado eléctrico y garantizar una competencia justa entre los Estados miembros, una condición que considera clave para reducir el coste de la electricidad en toda la Unión Europea a partir de 2026.
La funcionaria subrayó que la igualdad de condiciones será esencial en un contexto donde los países avanzan a ritmos distintos en la modernización de sus redes eléctricas. A su juicio, cuando un Estado reduce artificialmente los precios mediante fuertes inyecciones de financiación pública, termina afectando al resto del bloque y coloca a sus industrias en una posición de desventaja.
“El deber de la Comisión es proteger el mercado único con normas comunes y claras”, afirmó Carvalho, al insistir en que las ayudas públicas al sector energético deben estar sometidas a reglas transparentes y a una supervisión estricta para evitar violaciones de la legislación de competencia.
Inversión desigual, competencia en riesgo
Portugal figura en tres de los ocho proyectos estratégicos incluidos en el plan comunitario para reforzar la resiliencia de las infraestructuras eléctricas de aquí a 2040: dos interconexiones a través de los Pirineos y un corredor de hidrógeno que conectará Portugal y Alemania. El objetivo es mejorar el flujo de electricidad, integrar más energías renovables y reducir los precios, aunque el esfuerzo inversor será considerable.
La Comisión Europea estima que serán necesarios unos 1,2 billones de euros para modernizar la red eléctrica del bloque, pero la estructura de financiación aún no está definida. Según Carvalho, este es uno de los puntos más sensibles, ya que algunos países cuentan con mayor margen fiscal para invertir, lo que puede generar ventajas competitivas artificiales.
En el caso portugués, parte de la inversión se financia a través de la tarifa eléctrica que pagan los consumidores, no directamente del presupuesto estatal. “Cada inversión autorizada en redes tiene impacto en la factura de la luz. Cuanta más financiación europea logremos, menor será la carga sobre los ciudadanos”, explicó la ministra.
Alianzas para una competencia leal
Portugal y España han intensificado contactos con otros Estados miembros para evitar distorsiones en el mercado energético. Austria, Bélgica, República Checa, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Luxemburgo y Países Bajos se han sumado a esta iniciativa, centrada en garantizar que los proyectos del paquete de redes europeas respeten la libre competencia.
Carvalho destacó mecanismos como los Acuerdos de Compra de Energía (PPA) y los Contratos por Diferencia (CfD) como herramientas útiles para impulsar inversiones, aunque advirtió que deben ser vigilados de cerca cuando incluyen garantías estatales. “La competencia debe supervisar estos instrumentos para evitar grandes perturbaciones en el mercado”, alertó.
Energías limpias y problemas de conectividad
Portugal avanza con fuerza hacia un modelo energético limpio: la hidroeléctrica, la solar y la eólica representaron cerca del 71 % de su matriz energética en 2024. Sin embargo, una red obsoleta sigue siendo un obstáculo para la plena integración con Europa, como quedó en evidencia tras el apagón de abril que afectó a millones de personas en la Península Ibérica.
Lisboa prioriza ahora el refuerzo de su red interna y proyectos de almacenamiento energético y gas en alta mar. Aunque la interconexión con España supera el objetivo europeo del 15 %, la conexión conjunta de la Península con Francia apenas alcanza entre un 2 % y un 3 %, un punto de fricción histórico.
Tras el apagón, Portugal, España y la Comisión Europea reanudaron conversaciones con París para acelerar las interconexiones. Francia firmó recientemente un acuerdo con el Banco Europeo de Inversiones para los enlaces pirenaicos, lo que abre una ventana de oportunidad para mejorar la resiliencia energética del sur de Europa.
Hidrógeno verde, la nueva apuesta
Más allá de la electricidad, Portugal quiere posicionarse como actor clave en el hidrógeno verde. El proyecto H2Med, junto a España, Francia y Alemania, aspira a transportar hidrógeno renovable a partir de 2032. Aunque Carvalho reconoce que la complejidad tecnológica podría retrasar los plazos, aseguró que la prioridad es producir hidrógeno para atraer industrias intensivas en energía.
“Nuestro objetivo es demostrar que Portugal puede ofrecer grandes volúmenes de energía verde y producir hidrógeno verde a precios razonables, para atraer y fijar industrias en el país”, concluyó la ministra.
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