Por: Ruperto Alis / Imparcial RD
La presencia militar de Estados Unidos en República Dominicana entre 1965 y 1966, conocida como Operación Power Pack, marcó un momento crucial en la evolución política del país caribeño. El 28 de abril de 1965, tropas del Cuerpo de Marines desembarcaron en Santo Domingo con el objetivo declarado de frenar un conflicto civil que amenazaba con desestabilizar la nación.
A la avanzada inicial, se sumó la 82.ª División Aerotransportada del Ejército estadounidense, junto con su comando principal, el XVIII Cuerpo Aerotransportado. Esta fuerza reforzada buscaba restaurar el orden interno y asegurar intereses estratégicos en la región, en el contexto de las tensiones geopolíticas de la Guerra Fría.
La intervención culminó el 21 de septiembre de 1966, fecha en la que la Primera Brigada de la 82.ª División Aerotransportada se retiró, cerrando formalmente la ocupación militar norteamericana.
Especialistas en política internacional y estudios geoestratégicos analizan que esta incursión impactó no solo la soberanía dominicana, sino también la dinámica de las relaciones hemisféricas, influyendo profundamente en el desarrollo económico y social de la isla.
A casi seis décadas del suceso, la Operación Power Pack sigue generando intensos debates sobre los límites de la intervención extranjera, la autodeterminación de los pueblos y las lecciones históricas que dejó este episodio para América Latina.
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