Cuando el marketing está disfrazado de cuidado: ¿ritual de prevención o riesgo silencioso?
Miami, 21 de agosto de 2025
En los pasillos de cualquier tienda de belleza, o mejor dicho, en los feeds de TikTok, los protagonistas ya no son solo las mujeres adultas con rutinas complejas de diez pasos. Ahora, son niñas de diez años aplicando sérums con retinol, mascarillas con ácido glicólico y tónicos que antes estaban reservados para pieles con más de dos décadas de vida. El auge del skincare entre adolescentes ha irrumpido como una tendencia viral, tan brillante como preocupante.
“Con más de mil millones de vistas bajo hashtags como #TeenSkincare y #DrunkElephant, vemos a una generación que ha cambiado los juguetes por frascos de sueros. Y detrás de los empaques en tonos pasteles y texturas chic se esconde una realidad que muchas veces pasa desapercibida: estos productos no están diseñados para ellos”, consideró Doreen Gutiérrez, coach de belleza, conferencista y co-host del podcast “Diario de Belleza”.
La fundadora de Bana Cosmetics indicó que marcas como Glow Recipe, The Ordinary y Drunk Elephant —cuyos empaques parecen diseñados para protagonizar un unboxing en redes— han conquistado la curiosidad de niños y adolescentes, sin una diferenciación clara entre piel en desarrollo y piel adulta.
“Ingredientes como el ácido salicílico, la niacinamida o incluso el retinol se están usando sin orientación profesional, poniendo en riesgo la barrera natural de la piel. Aplicar estos activos de forma innecesaria puede provocar sensibilidad, brotes, irritación y desequilibrios”, dijo.
La piel adolescente, por lo general, es saludable, elástica y con una excelente producción de colágeno. No necesita despigmentar, rejuvenecer ni exfoliarse con químicos potentes. Lo que sí necesita es educación: limpieza suave, hidratación básica y protector solar.
“El problema no es solo el producto, sino el mensaje: que una piel natural ya no es suficiente. Que el ‘glow’ debe venir en frasco. Que sin una rutina de ocho pasos no eres parte de la conversación. No se trata de satanizar estas marcas ni los avances cosméticos, sino de educar a padres y jóvenes sobre su uso adecuado, la importancia de consultar con profesionales y la necesidad de regular mejor los mensajes publicitarios”, añadió Gutiérrez.
Finalmente, dijo que como madre y creadora de una marca de belleza consciente, no puede quedarse callada “ante esta ola que, aunque colorida y entretenida, puede dejar marcas invisibles en una generación que apenas empieza a definirse”.
El skincare debe ser un acto de autocuidado, no una imposición estética que genere ansiedad desde la infancia.
El skincare es el término en inglés que significa cuidado de la piel. Se refiere al conjunto de hábitos, rutinas y productos que se utilizan para mantener la piel saludable, limpia, protegida y con buen aspecto.
Incluye diferentes prácticas según el tipo de piel (seca, grasa, mixta o sensible) y los objetivos personales (hidratar, prevenir el envejecimiento, tratar el acné, proteger del sol, etc.).
Una rutina básica de skincare suele incluir:
Limpieza → eliminar impurezas, sudor, maquillaje y exceso de grasa.
Hidratación → mantener la piel nutrida y equilibrada.
Protección solar → aplicar bloqueador para prevenir manchas, arrugas y cáncer de piel.
De manera más avanzada, puede integrar tónicos, sueros, exfoliantes, mascarillas y tratamientos específicos.
En resumen: el skincare no es solo estética, también es salud, porque la piel es el órgano más grande del cuerpo y requiere cuidados diarios.
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