La UNCTAD advierte que la imprevisibilidad de las políticas internacionales está frenando la inversión, elevando costos y afectando con mayor dureza a los países en desarrollo.
Santo Domingo.– El comercio mundial ha logrado mantenerse a flote pese a crisis como pandemias, aranceles y tensiones geopolíticas. Sin embargo, un nuevo informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) revela que actualmente enfrenta un desafío aún más profundo: la incertidumbre sistémica.
“La incertidumbre se ha convertido en el nuevo arancel que toda la economía mundial está pagando”, sostiene el documento publicado este martes, en el que se alerta sobre los efectos de la imprevisibilidad en las decisiones políticas y económicas.
Costos ocultos más altos que los aranceles
El estudio indica que la volatilidad ya supera el impacto de los aranceles tradicionales. Empresas de todo el mundo se ven obligadas a acumular inventarios, desviar envíos o asumir mayores costos de transporte. Los pequeños exportadores y las economías en desarrollo cargan con el mayor peso debido a sus limitados recursos financieros y logísticos.
Además, la incertidumbre no se limita al comercio: provoca fluctuaciones cambiarias, restricciones en los flujos de capital, mayores tasas de endeudamiento y una reducción del acceso al crédito. Esto, sumado a los altos intereses internacionales, limita la capacidad de muchos gobiernos para financiar el desarrollo social y económico.
Riesgo de erosión en la confianza global
Lo más preocupante, advierte la UNCTAD, es la erosión de la confianza. La aplicación arbitraria de reglas y políticas empuja a los países a tomar medidas unilaterales, generando represalias y alimentando la volatilidad en las cadenas de suministro.
Mientras las economías avanzadas mantienen relativa estabilidad, los países en desarrollo experimentaron fuertes oscilaciones en sus importaciones a inicios de 2025, lo que los hace más vulnerables a este escenario global.
Recomendaciones de la UNCTAD
Para mitigar riesgos, el organismo internacional propone a las economías menos adelantadas diversificar mercados, fortalecer acuerdos comerciales y otorgar a las empresas mayor previsibilidad ante cambios regulatorios. La estabilidad, concluye, es clave para que el comercio recupere su papel como motor del crecimiento y el desarrollo.

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