
Un equipo de científicos chinos ha aportado nuevas evidencias sobre la evolución temprana de la Luna, al determinar que la pérdida de elementos volátiles en su manto fue consecuencia directa del impacto gigante que originó la cuenca Polo Sur–Aitken (SPA), ubicada en el lado oculto del satélite natural.
La investigación se basó en el análisis de las composiciones isotópicas de potasio (K) presentes en basaltos lunares recolectados por la misión Chang’e-6 dentro de la cuenca SPA. Los resultados muestran que estas rocas presentan valores isotópicos de potasio significativamente más pesados que los registrados hasta ahora en muestras obtenidas por las misiones Apolo y en meteoritos lunares.
Según los investigadores, este enriquecimiento isotópico es el resultado de eventos de impacto de gran magnitud, capaces de provocar la volatilización y posterior pérdida de elementos ligeros del manto lunar. Dichos procesos habrían alterado de forma duradera la composición química del interior de la Luna.
El estudio, publicado en la revista científica Actas de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS), ofrece evidencias clave para comprender cómo las colisiones a gran escala influyeron en la evolución geológica lunar. Asimismo, aporta nuevas pistas sobre las razones que explican las marcadas diferencias estructurales y composicionales entre el lado cercano y el lado lejano de la Luna.
Los hallazgos refuerzan la teoría de que el impacto que formó la cuenca SPA no solo dejó una de las mayores cicatrices del sistema solar, sino que también desempeñó un papel determinante en la historia térmica y química del satélite terrestre.
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