Caracas.– En medio del agravamiento de la crisis económica y el colapso de la deuda soberana, el Gobierno de Nicolás Maduro trasladó al extranjero 127 toneladas de oro pertenecientes al Banco Central de Venezuela, enviándolas a refinerías suizas durante un período de cinco años, en una operación destinada a obtener liquidez, garantizar préstamos y evitar la quiebra del Estado.
De acuerdo con registros de Aduanas Suizas, que documentan todas las importaciones y exportaciones del país europeo, Venezuela envió por vía aérea este volumen de oro, valorado en su momento en casi 4,700 millones de francos suizos (más de 5,000 millones de euros). Las transferencias comenzaron hace aproximadamente una década y se realizaron de manera discreta, acorde con la tradicional reserva financiera de la Confederación Helvética.
Suiza, uno de los mayores centros internacionales del comercio del oro, alberga algunas de las refinerías más importantes del mundo, entre ellas Valcambi, PAMP y Argor-Heraeus, ubicadas principalmente en el cantón del Tesino. Estas plantas transforman lingotes en barras certificadas de alta calidad comercial, conocidas como Good Delivery, facilitando su colocación en los mercados globales.
La radiotelevisión pública suiza SRF calificó el envío del oro como un “acto de desesperación” del gobierno venezolano para evitar el colapso financiero. Según el medio, parte del metal fue vendido, mientras que otra porción se utilizó como garantía para préstamos y operaciones de refinanciamiento de deuda, en momentos en que Venezuela ya estaba prácticamente excluida de los mercados internacionales de crédito.
Un informe de 2017 del Center for International Governance Innovation (CIGI) estimó que el país enfrentaba entonces un déficit de financiación superior a los 15,000 millones de dólares, cifra que se elevaba a casi 20,000 millones al incluir compromisos con China. Los ingresos petroleros, principal fuente de divisas del Estado, habían caído de forma drástica y resultaban insuficientes para cumplir con los pagos de bonos y obligaciones externas.
Tras el proceso de refinación en Suiza, parte del oro venezolano habría sido trasladado a otros centros financieros, como el Reino Unido, y otra cantidad significativa fue vendida a Turquía, según las investigaciones citadas por la SRF.
En ese momento, las operaciones no violaban sanciones internacionales. Sin embargo, este tipo de transacciones serían hoy altamente improbables, luego de que en 2018 el Consejo Federal Suizo endureciera su marco regulatorio y se alineara con las sanciones impuestas por la Unión Europea contra Venezuela.
Pese a la salida masiva de reservas auríferas, la estrategia no logró evitar el default. Desde 2017, Venezuela dejó de cumplir con sus compromisos financieros y su deuda externa se estima actualmente en hasta 170,000 millones de dólares, equivalente a casi el doble de su producción económica anual, una situación que mantiene al país, en la práctica, en estado de quiebra.
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