Washington, D.C. — El presidente de
Estados Unidos,
Donald J. Trump, sostuvo que la fortaleza del país está directamente vinculada al estado de su fe, al asegurar que cuando esta se debilita, la nación también lo hace, pero cuando se refuerza, se traducen en resultados positivos para la sociedad estadounidense.
Durante una reciente intervención pública, el mandatario enfatizó el papel de los
valores religiosos en la identidad nacional y en la orientación de su administración. “Cuando la fe se debilita, nuestro país parece debilitarse. Cuando la fe se fortalece… cosas buenas le suceden a nuestro país”, afirmó Trump.
El jefe de Estado añadió que su gobierno trabaja activamente para preservar lo que considera principios fundamentales de la nación. “Bajo la
Administración Trump, estamos defendiendo nuestros derechos y restaurando nuestra identidad como
Una Nación Bajo Dios”, puntualizó.
La declaración se inscribe en la narrativa recurrente del presidente sobre la importancia de la religión en la vida pública y su influencia en la cohesión social, un tema que ha generado respaldo entre
sectores conservadores y
debate entre críticos que cuestionan la mezcla entre fe y política gubernamental.
Analistas señalan que este tipo de pronunciamientos refuerza la línea discursiva de Trump en torno a valores tradicionales, al tiempo que busca movilizar a su base política en momentos clave del debate nacional sobre identidad, cultura y gobernanza.