Kaspersky advierte que servidores heredados, cuentas inactivas y repositorios abandonados amplían la superficie de riesgo y comprometen el cumplimiento legal
Las empresas podrían estar expuestas a graves amenazas sin saberlo. Servidores antiguos, cuentas inactivas y repositorios en la nube abandonados se han convertido en puntos vulnerables que facilitan ataques informáticos y ponen en riesgo información sensible, según alerta la firma de ciberseguridad Kaspersky.
Aunque estos activos ya no forman parte de las operaciones diarias, muchos continúan conectados a la infraestructura corporativa sin actualizaciones, monitoreo ni controles de acceso adecuados, creando lo que expertos denominan una “infraestructura invisible”.
Vulnerabilidades silenciosas
El software heredado y aplicaciones antiguas suelen mantener dependencias desactualizadas, lo que deja abiertas fallas críticas durante años. A esto se suman servidores físicos y virtuales que permanecen activos tras migraciones, fusiones o el cierre de proyectos tecnológicos.
Datos de la organización Let’s Encrypt revelan que en 2024 cerca del 50% de las solicitudes de renovación de certificados digitales provinieron de dispositivos que ya no estaban vinculados a sus dominios originales. Esta situación contribuye a un estimado de un millón de dispositivos olvidados que continúan conectados a la red global.
“Cuando los activos dejan de ser visibles para los equipos de TI y seguridad, operan fuera de los modelos de gobernanza. Además de aumentar los riesgos cibernéticos, consumen recursos técnicos y financieros que podrían destinarse a iniciativas estratégicas”, afirmó Claudio Martinelli, director general para las Américas en Kaspersky.
Falta de prevención en la región
La advertencia cobra mayor relevancia en América Latina. De acuerdo con el estudio CISO Survey de Kaspersky, aplicado a 300 líderes de ciberseguridad en países como Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú, el 56% de las organizaciones no cuenta con un calendario regular de evaluaciones de riesgo y revisa sus controles solo después de incidentes o alertas públicas.
Asimismo, el 53% de los equipos de seguridad recopila inteligencia de amenazas de manera manual, un método que ralentiza la detección de vulnerabilidades y dificulta el control de infraestructuras complejas.
Recomendaciones para 2026
Ante este panorama, Kaspersky insta a las empresas a abandonar el enfoque reactivo y adoptar un modelo proactivo de resiliencia digital. Entre las principales recomendaciones figuran:
Implementar procesos automatizados de Descubrimiento y Reconciliación de Activos (AD&R) para identificar sistemas en conflicto, accesos indebidos y datos desactualizados.
Establecer políticas formales para la descontinuación de servidores y aplicaciones, incluyendo la destrucción certificada de datos antes del apagado definitivo.
Integrar soluciones de Gestión de Identidad y Acceso (IAM) con recursos humanos, para revocar de inmediato cuentas de empleados o proveedores desvinculados.
La acumulación de activos digitales olvidados no solo representa un riesgo técnico, sino también regulatorio, especialmente ante legislaciones cada vez más estrictas sobre protección de datos personales.
El llamado es claro: la higiene digital y la automatización ya no son opcionales, sino esenciales para la seguridad corporativa.

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