AMÉRICA LATINA. — La vida familiar en la región ha migrado casi por completo al entorno virtual. Un reciente estudio de Kaspersky revela que el 99% de los latinoamericanos mantiene contacto digital con sus parientes, mientras apenas un 1% afirma no utilizar canales en línea para comunicarse. Aplicaciones de mensajería, videollamadas, envío de memes y uso compartido de plataformas de streaming forman parte habitual de la dinámica doméstica.
El informe destaca que esta transformación no solo ha modificado la manera de interactuar, sino también la forma en que los hogares comparten entretenimiento y fortalecen vínculos a distancia. No obstante, la creciente dependencia tecnológica también expone a nuevos desafíos en materia de ciberseguridad, con especial impacto en menores de edad y adultos mayores.
Según los datos recopilados, el 93% de las personas utiliza servicios de mensajería instantánea como WhatsApp, Telegram o Signal para conversar con sus allegados, consolidándose como el principal medio de conexión. Además, el 69% disfruta contenidos audiovisuales en conjunto mediante plataformas digitales, lo que confirma la integración del ocio virtual en la rutina familiar.
Las videollamadas también ocupan un rol relevante: el 49% recurre a ellas con frecuencia para mantener el contacto. De igual forma, el 66% comparte publicaciones, clips y contenido humorístico en redes sociales, especialmente entre generaciones jóvenes, donde el intercambio cultural fortalece la cercanía emocional.
Sin embargo, esta hiperconectividad amplía la superficie de exposición a amenazas informáticas. Los mismos espacios que facilitan la comunicación —chats, cuentas compartidas y redes sociales— se han convertido en vías comunes para fraudes, suplantación de identidad y accesos indebidos, precisamente por desarrollarse en un ambiente de confianza.
A diferencia de otros escenarios digitales, en el ámbito familiar suele existir menor verificación de la información. Los usuarios tienden a confiar en mensajes que aparentan provenir de conocidos, lo que favorece esquemas de phishing emocional e ingeniería social. Un enlace sospechoso o una solicitud urgente dentro de un grupo puede comprometer dispositivos y credenciales en cuestión de segundos.
El riesgo aumenta cuando varios integrantes del hogar utilizan las mismas cuentas o repiten contraseñas. Esta práctica puede generar un efecto en cadena: si un equipo es vulnerado, los ciberdelincuentes podrían acceder a correos electrónicos, servicios financieros o datos almacenados en la nube, afectando a todo el núcleo familiar.
“Cuando la interacción familiar se concentra en plataformas digitales, los peligros dejan de ser teóricos. Niños y adultos mayores suelen ser blanco de estafas, ya que los atacantes aprovechan la confianza para infiltrarse en conversaciones cotidianas. Muchas veces no buscan grandes bases de datos, sino accesos continuos que permitan monitorear intercambios o lanzar nuevos engaños desde cuentas legítimas. Reforzar la protección en casa es hoy una parte esencial del cuidado familiar”, afirmó Fabiano Tricarico, director de Productos para el Consumidor para Américas en Kaspersky.
Ante este panorama, los especialistas recomiendan activar la verificación en dos pasos en servicios clave, desconfiar de mensajes urgentes o enlaces inesperados aunque parezcan provenir de allegados, y evitar reutilizar claves. El uso de administradores de contraseñas también contribuye a fortalecer la protección sin comprometer la comodidad.
La digitalización de la vida doméstica es ya una realidad irreversible en América Latina. El desafío ahora radica en equilibrar conectividad y seguridad para preservar la privacidad dentro del hogar.
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