Santo Domingo, R.D.- El fraude se ha convertido en uno de los delitos más extendidos y sofisticados del mundo moderno. Desde mensajes engañosos en teléfonos móviles hasta falsas inversiones en criptomonedas o romances virtuales, las estafas se han infiltrado en la vida cotidiana de millones de personas, generando pérdidas de miles de millones de dólares y fortaleciendo redes criminales internacionales.
Este fenómeno global será uno de los temas centrales de la Cumbre Mundial sobre el Fraude, convocada para los días 16 y 17 de marzo en Viena por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito junto a la INTERPOL, con el objetivo de coordinar acciones para enfrentar esta amenaza que evoluciona al ritmo de la tecnología.
Un engaño con múltiples rostros
El fraude ocurre cuando una persona o grupo engaña deliberadamente a otra con el propósito de obtener dinero, bienes u otros beneficios. Este delito puede ser cometido por individuos aislados que buscan ganancias rápidas o por complejas organizaciones criminales que operan a escala internacional.
Las modalidades más comunes incluyen mensajes falsos que aparentan provenir de instituciones gubernamentales o empresas, alertas sobre supuestas deudas urgentes, compras en línea que nunca llegan o inversiones fraudulentas que prometen altas ganancias.
En muchos casos, incluso familiares o conocidos pueden terminar involucrados indirectamente al ser persuadidos para invertir en negocios inexistentes o plataformas de criptomonedas ficticias.
Un problema global de miles de millones
Las cifras reflejan la magnitud del fenómeno. Datos citados por INTERPOL indican que cerca del 85 % de las notificaciones rojas emitidas entre 2022 y 2023 estuvieron vinculadas a fraudes financieros.
Las pérdidas económicas también son alarmantes. Solo en Estados Unidos las víctimas de fraude cibernético reportaron pérdidas de 16 mil millones de dólares en 2024, mientras que en Asia oriental y sudoriental las estafas generaron daños por 37 mil millones de dólares en 2023. En la Unión Europea, el fraude en pagos electrónicos provocó pérdidas estimadas en 4,200 millones de dólares en 2024.
El crimen organizado encuentra un negocio lucrativo
Las organizaciones delictivas han encontrado en el fraude un negocio altamente rentable. Muchos grupos vinculados tradicionalmente al narcotráfico o la trata de personas han diversificado sus actividades hacia las estafas digitales, atraídos por sus enormes beneficios y el menor riesgo operativo.
Entre las modalidades más frecuentes se encuentran:
Fraude de inversión: ofertas falsas de negocios o criptomonedas.
Fraude laboral: empleos inexistentes o engañosos.
Fraude romántico: manipulación emocional a través de relaciones virtuales.
Fraude de identidad: robo de datos personales para obtener beneficios económicos.
Tecnología e inteligencia artificial al servicio del engaño
La expansión de las tecnologías digitales ha permitido a los estafadores perfeccionar sus métodos. La inteligencia artificial generativa permite crear audios, imágenes o videos falsificados capaces de suplantar identidades con gran realismo.
En regiones del sudeste asiático, redes criminales utilizan robots de conversación automatizados capaces de interactuar simultáneamente con múltiples víctimas en distintos idiomas, aumentando la eficiencia de los fraudes.
También se han detectado identidades digitales completamente fabricadas, con perfiles falsos en redes sociales que generan confianza antes de ejecutar estafas de inversión o romance.
Fraude y lavado de dinero
Una vez obtenido el dinero, las organizaciones criminales deben ocultar el origen de sus ganancias. Para ello utilizan diversas estrategias como “mulas” financieras, empresas fachada, inversiones inmobiliarias o plataformas de intercambio de criptomonedas que aún presentan debilidades regulatorias.
La respuesta internacional
La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito impulsa programas globales para prevenir y combatir el fraude mediante cooperación internacional, fortalecimiento legal y capacitación de autoridades.
Entre los instrumentos clave se encuentran la Convención de las Naciones Unidas contra el Crimen Transnacional Organizado, que permite perseguir delitos graves cometidos por organizaciones criminales, y la Convención de las Naciones Unidas contra el Cibercrimen, que penaliza los fraudes realizados mediante tecnologías de la información.
Ejemplos recientes demuestran el impacto de estas iniciativas. En Costa Rica, funcionarios capacitados lograron rastrear transacciones en bitcoin y desmantelar una red dedicada al lavado de dinero y estafas digitales.
Mientras el fraude continúa evolucionando con el avance tecnológico, expertos advierten que la cooperación internacional, la regulación digital y la educación de los usuarios serán claves para frenar uno de los delitos más omnipresentes de la era digital.

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