Santo Domingo.– El sector espacial comercial de China continúa avanzando con paso firme tras el exitoso vuelo inaugural del cohete portador Lijian-2 Y1, desarrollado por la empresa CAS Space, consolidando un nuevo modelo de fabricación modular que promete transformar la industria global.
El lanzamiento, realizado desde la zona piloto de innovación espacial Dongfeng, en el noroeste del país asiático, logró colocar en órbita múltiples cargas útiles, incluyendo el vehículo de prueba de la nave de carga Qingzhou y otros dos satélites, marcando un hito en la evolución tecnológica del programa espacial comercial chino.
Innovación que redefine la fabricación de cohetes
Uno de los avances más significativos del Lijian-2 radica en su diseño modular estandarizado, que permite ensamblar sus componentes como si fueran “bloques de construcción”. Esta arquitectura facilita la producción en serie, reduce costos y agiliza los tiempos de preparación para lanzamientos.
De acuerdo con el ingeniero Lian Jie, subdirector de diseño del proyecto, los componentes clave comparten especificaciones uniformes, lo que posibilita reemplazos rápidos en caso de fallas, minimizando retrasos y favoreciendo una mayor frecuencia de misiones.
Además, el cohete incorpora un innovador sistema de motores unificados: la primera etapa emplea nueve motores líquidos intercambiables, mientras que la segunda utiliza una versión modificada del mismo modelo, optimizada para operar a mayor altitud.
Mayor flexibilidad y capacidad de carga
El Lijian-2 puede configurarse con cero, dos o cuatro propulsores adicionales, lo que le permite alcanzar una potencia de hasta 1,000 toneladas. Su capacidad de carga en órbita terrestre baja varía entre 2 y 20 toneladas, adaptándose a distintas misiones, desde despliegues de satélites hasta transporte de carga espacial.
Este enfoque flexible fortalece el desarrollo de constelaciones satelitales y proyectos científicos, alineándose con la creciente demanda del mercado aeroespacial.
Recuperación integrada: un salto en eficiencia
Otro elemento disruptivo es su sistema de recuperación. A diferencia de los métodos tradicionales que separan las etapas, el Lijian-2 plantea un regreso conjunto de propulsores y etapa central como una sola unidad.
Según Lian, esta estrategia mejora el control aerodinámico, reduce el impacto del aterrizaje y aumenta la proporción de componentes reutilizables, lo que se traduce en menores costos operativos.
Qingzhou: nueva generación de transporte espacial
En paralelo, China avanza en la optimización de su logística orbital con la nave de carga Qingzhou, un modelo más ligero y adaptable que las tradicionales naves Tianzhou.
Con un peso de apenas 4.2 toneladas, este vehículo está diseñado para ser lanzado por distintos tipos de cohetes y ofrecer servicios regulares de abastecimiento a la estación espacial china. En su misión inicial, transportó 27 proyectos científicos y tecnológicos con una carga útil total de 1.02 toneladas, destinados a experimentos en órbitas entre 200 y 600 kilómetros de altitud.
El comandante del proyecto, Yang Haoliang, destacó que este logro evidencia la transición de China hacia un modelo más integrado y eficiente en el transporte espacial.
Proyección estratégica
El desarrollo del Lijian-2 y la nave Qingzhou refleja una apuesta clara por reducir costos, aumentar la frecuencia de lanzamientos y fortalecer la participación del sector comercial en misiones nacionales de gran escala.
Con estos avances, China se posiciona como un actor clave en la nueva economía espacial, apostando por soluciones tecnológicas que podrían redefinir la industria en los próximos años.
Para más información: Imparcial RD
#imparcialrd