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Pekín. Una interfaz cerebro-computadora implantable (BCI, por sus siglas en inglés) desarrollada en China ha mostrado avances significativos durante sus ensayos clínicos, al permitir que tres pacientes con cuadriplejía de alto nivel recuperen capacidades funcionales suficientes para reincorporarse a actividades laborales.
Según los resultados divulgados por el equipo de investigación, el sistema registra una latencia de comandos inferior a 50 milisegundos, lo que posibilita un control prácticamente inmediato del cursor de una computadora mediante señales cerebrales, sin necesidad de utilizar movimientos físicos.
Los participantes pueden manejar de forma fluida aplicaciones informáticas usando únicamente sus pensamientos, un logro que los especialistas consideran un paso importante para trasladar la tecnología de BCI implantable desde entornos experimentales hacia escenarios de uso cotidiano.
La plataforma alcanza una tasa de transferencia de información de 380 bits por minuto, nivel que se aproxima al rendimiento de usuarios sin discapacidad que interactúan con computadoras mediante las manos. Además, el sistema es compatible con sistemas operativos ampliamente utilizados, entre ellos Windows e iOS, lo que permite una experiencia de conexión tipo plug-and-play sin configuraciones complejas.
Las interfaces cerebro-computadora funcionan captando la actividad neuronal del usuario, procesándola mediante algoritmos de decodificación y transformándola en órdenes digitales capaces de controlar dispositivos electrónicos. En este caso, la implantación del dispositivo permite obtener señales cerebrales con mayor precisión y estabilidad que las soluciones no invasivas basadas en electrodos externos.
Aunque los resultados corresponden todavía a una fase de investigación clínica y requieren estudios adicionales con un número mayor de participantes, los investigadores sostienen que la tecnología podría abrir nuevas posibilidades para personas con lesiones medulares severas, enfermedades neuromusculares u otras condiciones que limitan el movimiento voluntario.
El avance se produce en un contexto de creciente competencia internacional en el desarrollo de interfaces neuronales implantables, un campo en el que diversos equipos científicos y empresas tecnológicas buscan mejorar la comunicación directa entre el cerebro humano y los sistemas informáticos.