La empresa de ciberseguridad recomienda comprobar el origen de los contenidos antes de reenviarlos para evitar contribuir a la desinformación y reducir el riesgo de fraudes digitales
Santo Domingo, RD.— Compartir información sin comprobar su origen puede convertir a cualquier usuario en un amplificador involuntario de las noticias falsas, incluso cuando reconoce que desconoce si el contenido es verdadero, advirtió Kaspersky en el marco del Día contra las Fake News, que se conmemora este 21 de agosto.
La compañía de ciberseguridad explicó que expresiones como “no sé si sea cierto, pero lo envío”, “me lo mandó alguien conocido” o “por si acaso” no impiden que una información falsa continúe circulando y alcance a nuevas personas.
En las redes sociales y aplicaciones de mensajería, un contenido puede pasar de un usuario a otro en cuestión de segundos. Por ello, la propagación de la desinformación no depende exclusivamente de quienes crean contenidos falsos, sino también de quienes los difunden sin verificar previamente su autenticidad.
La confianza puede favorecer la desinformación
Kaspersky señaló que la confianza tiene un papel determinante en la cadena de difusión. Cuando un mensaje llega de un familiar, amigo, compañero de trabajo o grupo conocido, los usuarios pueden asumir que la información ya fue comprobada.
Sin embargo, conocer a quien envía un contenido no constituye una garantía de veracidad, debido a que esa persona pudo recibirlo de terceros y reenviarlo sin confirmar su procedencia. De esta manera, un dato falso puede adquirir una apariencia de legitimidad simplemente por haber sido compartido por alguien cercano.
De acuerdo con el estudio Lenguaje Digital de Kaspersky, en América Latina existe una diferencia entre saber qué son las fake news y tener la capacidad de identificarlas.
El informe establece que el 71 % de las personas afirma conocer qué es una noticia falsa, pero solo el 56 % considera que podría reconocerla. Entretanto, un 37 % entiende que podría identificarla “más o menos” y un 7 % admite que no sabría hacerlo.
La situación cobra mayor importancia debido a los canales utilizados para su difusión. Según el estudio, el 77 % de quienes conocen las fake news asegura haber tenido acceso a ellas mediante redes sociales durante los últimos 12 meses, mientras que el 46 % las encontró en grupos de aplicaciones de mensajería.
Capturas y contenidos fuera de contexto
La empresa explicó que cada reenvío puede proporcionar una apariencia adicional de credibilidad a un contenido originalmente procedente de una fuente desconocida.
Una captura de pantalla, por ejemplo, no necesariamente demuestra que una persona o institución realizó determinada declaración, ya que pudo haber sido modificada, corresponder a una publicación antigua o mostrar solamente una parte del contenido original.
Una situación similar puede ocurrir con fotografías, videos y declaraciones reales que son reutilizados fuera de contexto para respaldar historias diferentes a aquellas para las que fueron creados.
A esto se suma el factor emocional. Mensajes que provocan miedo, indignación, sorpresa o sensación de urgencia pueden impulsar a los usuarios a reaccionar antes de comprobar la información.
Frases como “compártelo antes de que lo borren”, “avísales a todos tus contactos” o “esto acaba de pasar” pueden buscar precisamente acelerar la difusión del contenido.
Las fake news también pueden ser utilizadas para cometer fraudes
Kaspersky advirtió que las consecuencias de la desinformación no se limitan a recibir información incorrecta. Una noticia falsa puede afectar la reputación de personas u organizaciones, generar alarma, influir en decisiones y continuar propagándose entre nuevos usuarios.
Además, determinados contenidos pueden ser utilizados como mecanismo para cometer fraudes digitales mediante enlaces de phishing, archivos maliciosos o formularios destinados a obtener contraseñas, datos bancarios y otra información personal.
“La facilidad con la que hoy compartimos información hace que el desafío de las fake news no termine en saber reconocerlas”, afirmó María Isabel Manjarrez, analista senior de Seguridad del Equipo Global de Investigación y Análisis para América Latina en Kaspersky.
La especialista sostuvo que una persona puede tener dudas sobre un contenido y, aun así, reenviarlo por preocupación, sorpresa o confianza en quien se lo remitió. Según explicó, cada nueva difusión incrementa su alcance y puede otorgarle mayor apariencia de legitimidad ante el siguiente receptor.
Manjarrez agregó que el riesgo aumenta cuando esa confianza es utilizada para inducir al usuario a hacer clic en enlaces, descargar archivos, entregar credenciales o efectuar pagos.
Recomendaciones para evitar la desinformación
Para reducir la propagación de contenidos falsos y prevenir posibles amenazas digitales, los especialistas de Kaspersky recomiendan:
1. Si tienes dudas, no lo compartas.
Expresiones como “no sé si sea verdad” o “me llegó esto” no eliminan el riesgo de contribuir a la difusión de información falsa. Si no es posible comprobar el contenido, lo recomendable es detener la cadena hasta encontrar una fuente confiable.
2. Busca la información por tu cuenta.
Ante mensajes relacionados con noticias, bancos, empresas, autoridades o personas conocidas, es preferible salir del chat y realizar una búsqueda independiente. Los canales oficiales y medios confiables pueden ayudar a confirmar si el hecho ocurrió realmente.
3. Localiza la publicación original.
Las capturas de pantalla, audios reenviados y videos recortados pueden ocultar parte del contexto. Es importante identificar quién publicó inicialmente el material, cuándo lo hizo y qué decía el contenido completo.
4. Protege tus dispositivos.
Algunas fake news pueden conducir a páginas de phishing, promociones fraudulentas o archivos diseñados para sustraer información. Kaspersky recomienda mantener los dispositivos actualizados, utilizar contraseñas diferentes para cada cuenta y activar la autenticación de dos factores cuando esté disponible.
La principal recomendación, según la empresa, es sencilla: antes de reenviar una información, detenerse, comprobar su procedencia y confirmar su veracidad. De esta manera, los usuarios pueden contribuir a frenar la desinformación y, al mismo tiempo, reducir su exposición a posibles estafas digitales.

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