By: Ruperto Alis / Imparcial RD
Europa avanza de forma desigual en la adopción de herramientas de inteligencia artificial generativa como ChatGPT, Gemini y Grok. Mientras algunos países ya integran estas tecnologías en la vida cotidiana, otros aún muestran niveles muy bajos de uso. Un análisis de Euronews Next, basado en datos de Eurostat, revela profundas brechas regionales y explica las razones detrás de estas diferencias.
La IA generativa ha dejado de ser una novedad tecnológica para convertirse en un recurso habitual en ámbitos personales, laborales y educativos. Estas plataformas permiten a los usuarios realizar consultas complejas y generar textos, imágenes, código, videos u otros contenidos a partir de patrones aprendidos. En la Unión Europea, cerca de un tercio de la población entre 16 y 74 años utilizó herramientas de IA al menos una vez en 2025.
Sin embargo, el nivel de adopción varía de forma significativa entre países. En el conjunto de 33 Estados europeos analizados, el uso oscila desde un 17 % en Turquía hasta un 56 % en Noruega. Dentro del bloque comunitario, las cifras van desde el 18 % en Rumanía hasta el 48 % en Dinamarca, reflejando una clara disparidad tecnológica.
Países líderes en adopción
En al menos 13 países europeos, más de dos de cada cinco personas utilizaron IA generativa en los tres meses previos a la encuesta de Eurostat. Entre los Estados con mayor penetración destacan Suiza y Estonia (47 %), Malta y Finlandia (46 %), Irlanda y Países Bajos (45 %), así como Chipre y Grecia (44 %). Luxemburgo, Bélgica y Suecia también superan el umbral del 40 %, consolidándose como referentes en el uso de estas tecnologías.
Rezagados digitales
En el extremo opuesto, ocho países registran niveles inferiores al 25 %, lo que implica que menos de una cuarta parte de su población ha interactuado con herramientas de IA generativa. Serbia (19 %), Italia y Bosnia y Herzegovina (20 %), Macedonia del Norte (22 %), Bulgaria y Polonia (23 %) figuran entre los más rezagados, junto a Turquía y Rumanía.
Entre las grandes economías de la UE, Italia (20 %) y Alemania (32 %) se sitúan por debajo de la media comunitaria del 33 %, mientras que España (38 %) y Francia (37 %) la superan ligeramente.
Brecha regional evidente
El mapa europeo de la IA refleja una clara división geográfica. Los países nórdicos y las naciones con mayor madurez digital lideran la adopción. Europa Occidental presenta resultados positivos pero desiguales, mientras que el sur, el centro-este y los Balcanes avanzan a un ritmo más lento.
Según explica Colin van Noordt, investigador de la Universidad KU Leuven de Bélgica, la adopción de la IA suele seguir el nivel general de digitalización de cada país. Aquellos con infraestructuras tecnológicas avanzadas, competencias digitales sólidas y una cultura favorable al uso de internet muestran mayores tasas de utilización. En contraste, en los países con menor adopción, muchos ciudadanos desconocen la existencia de estas herramientas o no saben cómo utilizarlas.
El especialista subraya que disponer de acceso no es suficiente: comprender la utilidad práctica de la IA en la vida diaria o en el trabajo resulta clave. La falta de “alfabetización en IA” se perfila como uno de los principales obstáculos para su expansión.
Uso personal supera al laboral
En promedio, el 25 % de los ciudadanos de la UE emplea la IA generativa con fines personales, mientras que solo el 15 % la utiliza en el ámbito profesional. En todos los países analizados, el uso personal supera al laboral, aunque con diferencias marcadas. En Países Bajos, ambas aplicaciones casi se igualan, mientras que en Grecia la distancia alcanza los 25 puntos porcentuales.
Van Noordt atribuye esta brecha a la falta de claridad sobre el valor añadido de la IA en los entornos de trabajo, donde aún persisten dudas sobre su aplicación efectiva.
Educación formal, el ámbito menos explorado
El uso de la IA generativa en la educación formal sigue siendo limitado. Apenas el 9 % de los europeos recurre a estas herramientas con fines académicos. Suecia y Suiza lideran este apartado con un 21 %, mientras que Hungría registra el nivel más bajo, con solo un 1 %.
En conjunto, los datos evidencian que la expansión de la inteligencia artificial en Europa no depende únicamente de políticas públicas, sino, sobre todo, de la cultura digital y las habilidades prácticas de la ciudadanía.
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