Santo Domingo, R.D. – La conectividad empresarial dejó de ser un recurso destinado únicamente a mantener comunicadas las oficinas, plantas, sucursales y equipos de trabajo. En un entorno marcado por la nube, las aplicaciones SaaS, la inteligencia artificial (IA) y el crecimiento acelerado de los datos, contar con una infraestructura tecnológica robusta se ha convertido en un factor determinante para que las organizaciones puedan crecer con rapidez, seguridad y estabilidad.
El avance de la inteligencia artificial está acelerando esta transformación. De acuerdo con The State of AI 2025, de McKinsey, el 88 % de las organizaciones utiliza IA regularmente en al menos una función del negocio; sin embargo, solo alrededor de un tercio ha comenzado a escalar su utilización a nivel empresarial.
Esta diferencia entre experimentar con nuevas herramientas y desplegarlas de manera amplia revela uno de los principales desafíos de la transformación digital: incorporar tecnología puede ser relativamente sencillo, pero lograr que funcione de forma consistente en toda una organización requiere una infraestructura preparada para soportar mayores niveles de demanda.
Cuando una compañía crece, también aumenta la complejidad de su ecosistema tecnológico. Se suman usuarios, oficinas, aplicaciones, servicios en la nube, dispositivos y nuevas fuentes de información. Una plataforma que funciona adecuadamente para un centenar de empleados puede experimentar dificultades cuando debe atender a miles.
De igual manera, una migración hacia la nube puede modificar los patrones de tráfico, mientras que determinadas aplicaciones de IA requieren mayor capacidad de procesamiento, menor latencia y acceso permanente a información distribuida en diferentes entornos.
El desafío, por tanto, no siempre comienza cuando una red deja de funcionar. En muchos casos, aparece mucho antes, cuando el desempeño pierde estabilidad y deja de ser predecible.
Infraestructura: de soporte técnico a factor estratégico
El informe State of AI in the Enterprise 2026, elaborado por Deloitte, refleja parte de esta realidad. Según el estudio, el 42 % de las empresas considera que su estrategia está altamente preparada para adoptar inteligencia artificial, mientras que la modernización de la infraestructura, los datos y el talento continúa entre los principales obstáculos para avanzar.
Esto demuestra que disponer de una estrategia tecnológica no necesariamente significa contar con las condiciones operativas necesarias para ejecutarla a gran escala.
Por esa razón, el rendimiento empresarial ya no puede evaluarse únicamente por la velocidad de conexión. También resulta fundamental que las aplicaciones respondan de manera constante, que los colaboradores puedan acceder a los sistemas desde distintas ubicaciones, que la información permanezca disponible y que las operaciones puedan sostenerse ante incrementos repentinos de la demanda o eventuales incidentes.
En este escenario adquiere especial relevancia el diseño y la administración de las redes corporativas.
La conectividad privada y dedicada, la administración integral de las redes, la visibilidad del tráfico, los mecanismos de protección incorporados y el soporte permanente permiten construir una plataforma tecnológica capaz de acompañar el crecimiento sin trasladar toda la complejidad a los equipos internos de tecnología.
La nube también exige una arquitectura preparada para crecer
La transformación tampoco termina con la migración de aplicaciones hacia la nube. El desafío consiste en garantizar que las cargas de trabajo críticas puedan funcionar, recuperarse y aumentar su capacidad de manera confiable.
Para conseguirlo, las compañías necesitan integrar conectividad, servicios en la nube, ciberseguridad y continuidad operativa dentro de una arquitectura común, en lugar de administrarlos como elementos independientes.
La magnitud de esta evolución permite dimensionar el reto. IDC estima que la inversión mundial en infraestructura para inteligencia artificial alcanzó los US$318,000 millones en 2025 y proyecta que superará el billón de dólares en 2029.
Aunque la IA suele asociarse con programas, algoritmos y plataformas digitales, detrás de cada modelo existen centros de datos, redes, sistemas de almacenamiento y capacidad de procesamiento que deben intercambiar información de manera permanente.
Una infraestructura que trasciende las fronteras
Existe, además, una dimensión física que con frecuencia pasa inadvertida. Naciones Unidas señala que más del 99 % del tráfico internacional de datos se transporta mediante cables submarinos.
Para las empresas, sin embargo, el verdadero valor de esta infraestructura no está en conocer por cuál cable viaja determinada información, sino en disponer de acceso confiable a aplicaciones, servicios en la nube y recursos digitales sin importar dónde estén ubicados.
De ahí que la escalabilidad no dependa simplemente de sumar infraestructura. El verdadero desafío consiste en disponer de una plataforma tecnológica capaz de mantener su rendimiento a medida que aumentan los usuarios, se incorporan nuevas herramientas, se abren operaciones o se atiende a una mayor cantidad de clientes.
Una menor latencia puede mejorar la experiencia del usuario; una red con mayor visibilidad permite detectar anomalías antes de que afecten la operación, mientras que una arquitectura de seguridad integrada contribuye a disminuir la exposición a riesgos.
A su vez, contar con servicios tecnológicos administrados puede permitir que los equipos internos de tecnología concentren sus esfuerzos en proyectos estratégicos y en iniciativas capaces de generar mayor valor para la organización.
La conectividad como motor del crecimiento empresarial
Durante años, la infraestructura tecnológica permaneció como un componente prácticamente invisible de la transformación digital. Esa realidad está cambiando.
En los próximos años, la diferencia entre las empresas que simplemente incorporen inteligencia artificial y aquellas que consigan convertirla en crecimiento sostenible no dependerá exclusivamente de los algoritmos, aplicaciones o plataformas que seleccionen.
También estará determinada por su capacidad para lograr que todos esos recursos funcionen de manera consistente, segura y escalable.
La tecnología puede evolucionar en cuestión de meses, mientras que una operación limitada por problemas de capacidad, latencia, complejidad o seguridad puede perder oportunidades en cuestión de minutos.
Por ello, la conectividad empresarial ya no representa únicamente el soporte que mantiene funcionando una compañía. Cada vez más, constituye una de las bases que determinan hasta dónde puede crecer y con qué rapidez puede hacerlo.
Sobre Liberty Networks
Liberty Networks, parte de Liberty Latin America, es un proveedor de infraestructura y conectividad empresarial en América Latina y el Caribe. La compañía conecta más de 30 países mediante aproximadamente 55,000 kilómetros de sistemas de fibra óptica submarina y terrestre.
La empresa opera varios sistemas submarinos de importancia regional, entre ellos ARCOS-1, CFX, ECFS, PCCS y MAYA-1.2, además de participar en iniciativas como MANTA, un nuevo sistema submarino de alta capacidad destinado a conectar el Caribe y América Latina.
La compañía señala que trabaja junto a empresas, operadores y comunidades empresariales mediante su infraestructura de red, soluciones tecnológicas y red de centros de datos, con el objetivo de proporcionar una plataforma que contribuya al desarrollo de negocios en la región.